
A lo largo del siglo XV el sistema feudal es sustituido por una monarquía fuerte, la de los Reyes Católicos, caracterizada por el sometimiento de la nobleza, la unión territorial de Castilla y Aragón y la expansión hacia el exterior con la conquista de América. En el siglo XVI, Carlos I y Felipe II culminan la política iniciada por los Reyes Católicos, haciendo de España la primera potencia europea.
Durante estos dos siglos la nobleza rural y guerrera se jerarquiza y se transforma en una nobleza cortesana, que reúne el conocimiento de las artes y las letras. La burguesía se enriquece y adquiere importancia social gracias al desarrollo de las actividades comerciales. No obstante, en Castilla esta clase social se estanca como consecuencia de la derrota de los comuneros (clases urbanas y campesinas, afectadas por una crisis económica); en cambio, la mesta, asociación de los grandes ganaderos, goza de grandes privilegios.
Asimismo, la expulsión de los judíos del territorio español debilita la economía del reino. Y pese a un cierto florecimiento durante la primera mitad del siglo XVI, el endeudamiento de la monarquía es muy grave y afecta, primordialmente, a las clases populares, empobrecidas a causa de las guerras, los impuestos, y el éxodo del campo a la ciudad.
La sociedad, con abundantes religiones, de la Edad Media da paso a otra basada en el predominio del catolicismo. Musulmanes y judíos son perseguidos y obligados a abrazar la religión católica. Los convertidos reciben el nombre de cristianos nuevos o conversos. El humanista Erasmo de Rótterdam es el impulsor de una nueva religiosidad, más personal, auténtica e individualista, y en la que se concede menos importancia a las ceremonias tradicionales. Algunas de las ideas de Erasmo fueron el anticipo de la Reforma protestante de Lutero, que originó la ruptura de la unidad cristiana y apartó de la Iglesia católica a países como Inglaterra, Alemania, Suiza y Países Bajos. La Contrarreforma católica, iniciada en el Concilio de Trento (1545-1563) y apoyada firmemente por la monarquía española, no impidió la consolidación del protestantismo.
Durante estos dos siglos la nobleza rural y guerrera se jerarquiza y se transforma en una nobleza cortesana, que reúne el conocimiento de las artes y las letras. La burguesía se enriquece y adquiere importancia social gracias al desarrollo de las actividades comerciales. No obstante, en Castilla esta clase social se estanca como consecuencia de la derrota de los comuneros (clases urbanas y campesinas, afectadas por una crisis económica); en cambio, la mesta, asociación de los grandes ganaderos, goza de grandes privilegios.
Asimismo, la expulsión de los judíos del territorio español debilita la economía del reino. Y pese a un cierto florecimiento durante la primera mitad del siglo XVI, el endeudamiento de la monarquía es muy grave y afecta, primordialmente, a las clases populares, empobrecidas a causa de las guerras, los impuestos, y el éxodo del campo a la ciudad.
La sociedad, con abundantes religiones, de la Edad Media da paso a otra basada en el predominio del catolicismo. Musulmanes y judíos son perseguidos y obligados a abrazar la religión católica. Los convertidos reciben el nombre de cristianos nuevos o conversos. El humanista Erasmo de Rótterdam es el impulsor de una nueva religiosidad, más personal, auténtica e individualista, y en la que se concede menos importancia a las ceremonias tradicionales. Algunas de las ideas de Erasmo fueron el anticipo de la Reforma protestante de Lutero, que originó la ruptura de la unidad cristiana y apartó de la Iglesia católica a países como Inglaterra, Alemania, Suiza y Países Bajos. La Contrarreforma católica, iniciada en el Concilio de Trento (1545-1563) y apoyada firmemente por la monarquía española, no impidió la consolidación del protestantismo.

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